Cómo las Relaciones Públicas salvan la
reputación (y no solo la imagen)
¿Te acuerdas cuando estalló la polémica por el aceite de palma?
Ese momento en que todos en internet experimentábamos nuestras primeras cancelaciones a cierta crema de avellana, nos pusimos en modo “cancelación masiva” y las redes se llenaron de orangutanes, etiquetas y juicios.
No fue solo una crisis de comunicación.
Fue una lección de oro sobre lo que pasa cuando una marca olvida el poder de la transparencia.
Lo que la marca N nos enseñó sobre la confianza
En 2017, la marca enfrentó una tormenta mediática: acusaciones sobre salud, daño ambiental y silencio corporativo. Y en lugar de hablar, escuchar y dar la cara, optaron por justificarse y callar.
¿El resultado? Una reputación golpeada y un consumidor herido.
Porque la gente no perdona el silencio, pero sí puede perdonar los errores si se les habla con verdad.
Este episodio nos recordó algo esencial:
Las Relaciones Públicas no son maquillaje. Son medicina.
Y una marca que no sabe gestionar su narrativa, termina siendo definida por otros.
Las Relaciones Públicas como escudo de la reputación
En Domina a la Bestia decimos algo simple pero contundente:
“La comunicación no es un lujo, es un salvavidas estratégico.”
Las Relaciones Públicas son el puente entre lo que una marca quiere decir y lo que el público entiende.
Y ese puente hay que construirlo todos los días, no cuando el agua ya llega al cuello.
Una estrategia de PR sólida:
- Construye narrativas coherentes que reflejan valores reales.
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Anticipa crisis antes de que estallen.
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Fortalece la credibilidad ante clientes, medios e inversionistas.
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Conecta con aliados, medios e influencers que amplifican mensajes con autenticidad.
Y, sobre todo, convierte la comunicación en una herramienta de confianza, no de defensa.
Cómo construir confianza antes de una crisis
La reputación no se improvisa, se entrena. Así como un vocero aprende a hablar frente a cámaras en un Media Training, la marca entera debe aprender a comunicarse con empatía y coherencia.
Algunas prácticas que no fallan:
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Habla antes de que te pregunten. La transparencia genera calma.
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Crea mensajes humanos. No todo se resuelve con comunicados impersonales.
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Mide el pulso digital. Las redes sociales son el nuevo termómetro reputacional.
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Entrena a tu equipo. Todos comunican, desde el CEO hasta quien responde en redes.
En Domina a la Bestia trabajamos precisamente eso: diseñar estrategias de comunicación y Relaciones Públicas que protejan, proyecten y posicionen.
Porque lo que no se comunica con intención, termina comunicándose por accidente.La lección final
Las marcas, como las personas, son lo que comunican cuando nadie las está mirando.
Y en tiempos de cancelaciones virales, un minuto de silencio puede costar años de confianza.Así que la próxima vez que pienses en PR, no lo veas como un gasto, velo como tu mejor inversión emocional y estratégica.
Una reputación no se compra, se construye. Y lo que se construye con verdad, permanece.
¿Tu marca está lista para enfrentar la próxima crisis… antes de que empiece?
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